
Una y otra semana, el fútbol vuelve a estar salpicado por los actos de violencia, que manchan la imagen de este deporte. Siendo el colectivo arbitral uno de los más perjudicados, terminando en este caso con uno de sus componentes en un centro sanitario.
Partido de cadete autonómico, disputado en el campo de fútbol de El Sobradillo, entre el Sobradillo y el Atlético Huracán, que concluyó con empate a tres. Al finalizar el encuentro, cuando el trío arbitral se disponía a abandonar las instalaciones en su vehículo. Un aficionado visitante se dirigió al colegiado de la contienda y le escupió en la cara. Ante la actitud poco amistosa de esa persona, uno de sus asistentes se interpuso para evitar que la cosa fuera a mayores, recibiendo como respuesta un puñetazo en la cara, por parte de ese espectador.
Requerida la presencia policial, le fueron tomados sus datos personales. Mientras el árbitro asistente tuvo que ser trasladado a una clínica, al encontrarse con mareos tras el golpe recibido.
Esto es un ejemplo de lo que ocurre con mucha frecuencia dentro del fútbol, algo que en otras disciplinas deportivas rara vez sucede. ¿Por qué esa diferencia entre éste y otros deportes?
Precisamente hace dos semanas, para concienciar a todos ante los numerosos casos de violencia en el fútbol no profesional, el CTA a nivel nacional, emitió un comunicado en busca de la concienciación para erradicar cualquier acto violento y que se puede leer en el siguiente enlace: https://rfef.es/es/noticias/comunicado-oficial-del-cta-4
¿Hasta cuándo van a seguir sucediendo situaciones así? ¿Cuándo se aplicarán castigos ejemplares para erradicar estas situaciones? ¿Cuándo se darán cuenta de que esto es sólo un deporte, en el que todos se equivocan?
Ojalá este sea el último caso de violencia en un recinto deportivo y que no tengamos que volver a hablar sobre estas lamentables situaciones.


