
Indignación y desconcierto entre los clubes, técnicos y familias que hacen vida deportiva en el Campo de útbol Perico Vargas, instalación municipal situada en el barrio de La Candelaria, en el distrito lagunero de La Cuesta.
La decisión federativa y municipal de suspender la disputa de todos los encuentros oficiales fijados para este fin de semana debido a las obras de sustitución del vallado perimetral ha generado un profundo malestar, especialmente por la paradoja que supone que sí se permita a los equipos entrenar con total normalidad sobre el mismo terreno de juego.
El conflicto se originó hace un par de semanas tras notificarse a los clubes usuarios que se iban a iniciar los trabajos para renovar la valla perimetral del recinto. En esa primera comunicación se garantizó que las actuaciones no iban a interferir en la actividad deportiva ni alterar los calendarios de entrenamientos ni de competición oficial, argumentando que las labores se llevarían a cabo en horario de mañana.
Sin embargo, el escenario cambió de forma drástica al alegarse que el deterioro de la estructura era mayor del previsto inicialmente, procediéndose a retirar tramos enteros del vallado y decretando la suspensión de los partidos de liga previstos tanto en fútbol 11 como en fútbol 7.
El enfado en las entidades radica en la manifiesta contradicción de la medida: si se considera que el recinto no reúne las garantías de seguridad para albergar un partido de competición, resulta incomprensible que durante la semana se autoricen los entrenamientos ocupando todo el campo. Desde los clubes defienden que no existe riesgo físico real para los futbolistas y que el único contratiempo evidente por la falta de valla es la pérdida ocasional de balones hacia el exterior, un aspecto operativo que los propios equipos asumen bajo su cuenta y riesgo.
Asimismo, los afectados subrayan la falta de criterio al incluir los partidos de fútbol 7 en la suspensión. Mientras que en fútbol 11 las bandas quedan más próximas a la zona de obra, los campos reducidos sitúan sus porterías y líneas de delimitación mucho más lejos del perímetro, dejando un margen de separación más que suficiente. A pesar de ello, la suspensión se ha aplicado a todas las categorías, paralizando la jornada a decenas de niños y jóvenes del fútbol base lagunero.


