El Estadio Francisco Peraza de La Laguna se viste de partido grande. No es una jornada más: es el duelo que puede marcar el rumbo del ascenso directo. Laguna y Añaza llegan separados por un solo punto, con números de campeón y con una regularidad que no ha mostrado nadie más en la categoría. El primero contra el segundo. El mejor ataque contra una de las mejores defensas. Dos estilos reconocibles, dos plantillas profundas y un choque que, aunque no decidirá nada de forma matemática, sí puede inclinar la balanza emocional y competitiva del tramo final.
El Laguna: autoridad, equilibrio y un ritmo que asfixia
El líder llega con 59 puntos, invicto y con una sensación de solidez que impresiona. Su fútbol combina una presión alta muy trabajada con una circulación rápida que le permite instalarse en campo rival con facilidad. Es un equipo que no concede, que no se desordena y que castiga cada error del contrario. En casa, además, ha construido un fortín: intensidad, ritmo y una capacidad notable para abrir partidos desde las bandas.
El Laguna sabe que un triunfo no solo le mantendría en cabeza, sino que enviaría un mensaje directo al resto de la categoría: el ascenso pasa por aquí.
El Añaza: talento, pegada y una competitividad feroz
El Añaza llega con 58 puntos y una trayectoria casi idéntica a la del líder. Su fortaleza está en la verticalidad, en la calidad individual y en la capacidad para romper partidos con muy poco. Es un equipo que no necesita dominar para hacer daño, que vive cómodo en transiciones y que tiene futbolistas capaces de decidir un encuentro en una acción aislada.
El conjunto rojinegro sabe competir como pocos. No se arruga, no especula y suele crecer en escenarios de máxima exigencia. Ganar en La Laguna sería un golpe de autoridad enorme y lo colocaría en lo más alto en el momento clave de la temporada.
Un duelo de estilos que se cruzan
El partido enfrenta dos formas distintas de entender el juego:
– Laguna: control, ritmo, presión alta, posesiones largas y dominio territorial.
– Añaza: velocidad, transiciones, agresividad en duelos y capacidad para castigar espacios.
El que imponga su plan tendrá media victoria en el bolsillo.
Claves del partido
– Primer gol: en un duelo tan igualado, abrir el marcador puede ser determinante.
– Gestión emocional: el que mantenga la calma en los momentos calientes tendrá ventaja.
– Balón parado: ambos equipos generan mucho y defienden bien, pero un detalle puede romper el equilibrio.
Un ambiente de categoría superior
Se espera una gran entrada en el Francisco Peraza. El partido tiene aroma de Tercera División: dos equipos lanzados, dos aficiones entregadas y un contexto competitivo que no se ve todos los días en Preferente.
Lo que hay en juego
– Si gana el Laguna: se escapa en el liderato y golpea la mesa.
– Si gana el Añaza: asalta la primera plaza y cambia la dinámica emocional del campeonato.
– Si empatan: mantienen la pugna abierta, pero dan vida a AUGüímar y Raqui por detrás.



